El espacio perfecto se puede conseguir con pocos elementos. A menudo pensamos que el trabajo de un interiorista consiste en llenar las habitaciones de muebles de distintas tiendas que juntos entre sí combinan misteriosamente. Los interioristas conocen la fórmula mágica para armonizar todo y lograr el ambiente ideal, colocan cuadros, cojines y jarrones hasta conseguir el equilibrio perfecto.

Pero a veces el trabajo consiste en simplificar todo. Está claro que cuantos menos elementos haya más claro será el mensaje.

En estos tiempos en que la vida pasa deprisa, los espacios sencillos que transmiten paz y son fáciles de usar quizás sean lo más apropiados.

Reducir todo a la esencia, usar pocos materiales, valorar lo que se tiene sin acumular cosas innecesarias…

En definitiva, respirar, vivir, soñar…

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lorena