Quizás suene contradictorio en estos momentos.

Seguramente la mayoría estéis medio deprimidos, o por lo menos bastante cabreados, por tener que volver a la rutina de siempre y dar por finalizadas las vacaciones. El calorcito empieza a flaquear y vemos que ya no hay vuelta atrás, que el verano se está acabando.

Sin embargo, para mi septiembre siempre fue un mes de sentimientos encontrados.

Es verdad que cuesta afrontar el final del verano, da rabia renunciar a levantarse tarde y a las siestas, da mucha pena que se acabe el viaje que tantos meses llevas planificando, y aunque todavía te queden muchas horas procesando las miles de fotos que has sacado, sabes que  huele a final.

A pesar de todo esto, septiembre para mi es el mes donde todo empieza de nuevo. Donde vuelves a tener la oportunidad de aprender cosas nuevas y de ponerte nuevos retos. Es un año entero por delante para ser mejor persona, ¿te parece poco?

Cuando era pequeña siempre se me instalaban estos días unas mariposas en el estómago de pensar en todo lo que tenía por delante, libros nuevos que leer y muchas cosas distintas que aprender. Sabía que cuando llegara el siguiente junio yo sería una persona distinta a la de septiembre, que me habría llenado de experiencias, de nuevos recuerdos, que tendría más claro hacia dónde dirigir mi vida.

Todo esto me viene a la memoria estos días. Incluso alguna mariposa todavía se atreve a aletear y ponerme nerviosa. Sueño con lo que me deparará este nuevo año que hoy empieza para mí. ¿Conseguiré lo que me proponga? ¿A que gente interesante conoceré? ¿creceré como persona?

Llena de ilusión me despido.

lorena

 

 

P.D. Vosotros, ¿cómo veis el vaso estos días?, ¿medio lleno o medio vacío?